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Le théorème d’Almodóvar (El teorema de Almodóvar)
Novela
Gallimard, 2008, 130 pp.
Desfigurado a consecuencia de un accidente de tráfico que sufrió a los veinte años, el protagonista, una especie de genio matemático, emerge poco a poco de su aislamiento en el que los libros y el cine han ocupado todo su tiempo y comienza a explorar el mundo del que siempre había huido. Una doble mirada le permite confirmar poco a poco que es posible “una fiesta en el centro del vacío”: la mirada apasionada de un transexual que irrumpe en su vida y la de Almodóvar, que le filma para una película que no es sino una reflexión sobre la mirada del otro en un mundo que no tolera más que la armonía y la geometría.
La evocación de sus recuerdos es como un “collage”, una obra pictórica hecha de fragmentos, como su rostro.
Le théorème d’Almodovar es un relato emocionante, cautivador, entre lo real y lo imaginado.
Derechos cedidos al castellano (Seix Barral), al italiano (Guanda).
"Se diría que el invisible Casas Ros, que vive en la literatura, desgarra con fuerza el papel al escribir. Es como si lo agujereara con un procedimiento similar al del accidente que sufrió, como si hubiera considerado necesario que en el libro asomara el deterioro, el desgaste, el hundimiento al que debe someterse toda escritura que quiera exponer al mundo un accidente como el que le privó de una existencia normal y le dejó sin vida social, una vida agujereada. Desde entonces no sale de día y, a la manera de un fantasma de la Ópera, sólo vagabundea en las noches cerradas, mezclándose de lejos con hombres y mujeres, a los que mira como si tuviera lentes de orfebre: extraña forma de vida." Enrique Vila-Matas, EL PAIS (30/03/2008).
"La novela es tierna, sobrecogedora, poética en un grado donde la escritura es temblor (...). Novela de pocas páginas y de mucha vida, de larga vida, de espejos que uno tras otro nos van construyendo una identidad dentro de la creación artística. Porque este es el epicentro de todo el texto: quién es o puede llegar a ser uno, en ese punto donde la vida no importa, incluso transita a ritmo decreciente, y uno sólo tiene su propio arte como la mejor de las compañías. Todo volcán." Diego Medrano, EL COMERCIO (31/03/2008).
Así empieza la novela:
“Imagino un mundo flotante en el que todo el cosmos estaría compuesto de suspensiones heteróclitas. Una naranja se cruzaría con una ecuación, un árbol con una mariposa, un rinoceronte con una bailarina de flamenco y yo, con mis quark danzando, dispersos, disfrutaría con esas colisiones fortuitas. Sin el peso del cuerpo, la fatiga se desvanece. Las articulaciones se aligerarían. Veríamos a nobles ancianos encapricharse con un feto que oscilaría, todavía andrógino. Las posibilidades de los encuentros se multiplicarían hasta el infinito. Y todo eso podría meterse en una ecuación. Podría escribir la obra que se burlase de todos los principios sociales, políticos y los que establecen las relaciones más elementales: Sobre las suspensión de los cuerpos.”
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